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Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad

Ventana de PVC corredera de dos hojas en azul RAL 5011 con vidrio acústico de 42 dB y con persiana monoblock de aluminio

Una ventana con hojas que se desplazan sobre carriles y no roban un centímetro de estancia, en acabado Azul RAL 5011 y lunas asimétricas y butiral acústico: el salto grande frente al ruido. Cada unidad se fabrica para su hueco: aquí abajo tienes el configurador con las medidas reales y el precio en pantalla antes de encargar.

Medidas del hueco

De 300 a 3.000 mm

De 300 a 2.800 mm

¿No sabes cómo medir? Guía en dos minutos.

Color
Tipo de apertura
Acristalamiento
Persiana
Número de hojas
Herraje de seguridad

    Precio unitario, IVA incluido

    498,52 €

    Total 498,52 €
    • Fabricación a medida en 21 días
    • Portes gratis desde 750 €
    • 5 años de garantía

    Cómo abre

    En una corredera las hojas se desplazan lateralmente sobre carriles y se solapan entre sí, de modo que la ventana no invade el interior ni la terraza. Es la apertura obligada cuando delante del hueco hay una mesa, un sofá o el paso de una salida al exterior: el espacio de barrido de una practicable sencillamente no existe.

    El carril es la pieza que decide la vida útil del conjunto. Un herraje con rodamientos de acero sobre guía de aluminio se mantiene suave durante años; los carriles de plástico se marcan y acaban costando un cambio de hoja completo. En huecos anchos conviene revisar además que el perfil lleve refuerzo, porque una hoja corredera larga flecta por su propio peso.

    El acabado

    Funciona bien en fachadas blancas de costa y en arquitectura de línea marinera, donde el azul tiene una lógica propia que no es solo decorativa. Sobre fachada gris o de hormigón visto, en cambio, tiende a perderse y acaba pareciendo un negro sucio.

    Es un color de baja rotación, lo que en la práctica significa plazos de fabricación algo más largos que los tonos habituales y poca probabilidad de encontrar perfil en almacén.

    El acristalamiento

    El aislamiento acústico no se consigue con grosor sino con asimetría. Dos lunas iguales vibran en la misma frecuencia y se transmiten el ruido entre sí; por eso este vidrio monta ocho milímetros por fuera y un laminado 33.1 por dentro, con cámara de catorce. Cada luna resuena en una frecuencia distinta y la que una deja pasar, la otra la frena.

    Cuarenta y dos decibelios de reducción convierten el paso de un camión a seis metros en un rumor de fondo. Merece la pena saber que a partir de aquí el límite deja de estar en el vidrio y pasa a estar en la carpintería: de nada sirve este acristalamiento si la ventana no cierra por compresión en todo el perímetro y si el hueco no está bien sellado contra la obra.

    La persiana

    La lama de aluminio se fabrica por extrusión e inyección de espuma de poliuretano en su interior, lo que le da rigidez sin apenas peso. Esa rigidez es la razón de ser de esta opción: por encima de dos metros de ancho, una lama de PVC empieza a pandear por su propio peso y a rozar contra las guías, mientras que la de aluminio mantiene la línea.

    Oscurece también más: la lama es opaca y el ajuste entre lamas es más preciso, de modo que la habitación queda a oscuras de verdad y no en penumbra. Quien duerme de día lo nota desde la primera noche.

    La seguridad

    El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.

    Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.

    El reparto del hueco

    Dos hojas reparten el hueco en dos paños de anchura manejable, lo que mantiene el peso de cada bastidor dentro de lo que un herraje estándar soporta con holgura. Es el reparto habitual a partir de un metro de ancho: por encima de esa medida una hoja única se vuelve pesada de manejar y empieza a exigir herrajes reforzados.

    El encuentro entre las dos hojas se resuelve de dos maneras y conviene saber cuál se está comprando. Con junquillo central fijo el cierre es más firme y más barato, pero queda un perfil vertical en mitad del hueco; con hoja pasiva (el sistema llamado de inversor) ese perfil desaparece al abrir las dos hojas y el hueco queda completamente despejado, que es lo que se busca en una salida a terraza.

    Cómo encaja todo junto

    Con dos hojas sobre un solo carril solo se puede abrir la mitad del hueco, porque una hoja siempre queda tapando a la otra. Es la limitación estructural de la corredera de dos hojas y conviene contar con ella al dimensionar el paso.

    Merece la pena saberlo antes de decidir: una corredera cierra por solape entre hojas, no por compresión, y ese encuentro central es por donde se cuela el ruido. El vidrio acústico rinde aquí menos que en una practicable del mismo perfil; si el objetivo prioritario es el ruido, la apertura importa tanto como el cristal.

    Ficha técnica

    Sistema
    VEKA Softline 82, 6 cámaras
    Apertura
    Desplazamiento lateral sobre carril
    Hojas
    2
    Acabado
    Foliado RAL 5011 (azul acero)
    Acristalamiento
    Acústico 8/14/33.1 con butiral acústico
    Persiana
    Monoblock aluminio inyectado, cinta
    Seguridad
    Cierre perimetral estándar
    Transmitancia del vidrio
    1,1 W/m²K
    Aislamiento acústico
    42 dB
    Fabricación
    A medida, 21 días

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuánto hueco se puede abrir?

    En una corredera de dos hojas, la mitad. Con tres o cuatro hojas se pueden abrir dos tercios o tres cuartos según cómo se repartan los carriles.

    ¿Cuánto ruido quita de verdad un vidrio de 42 dB?

    Reduce la energía sonora que atraviesa el cristal en unos 42 decibelios respecto al exterior. Un tráfico intenso de 75 dB en la calle se percibe dentro como un fondo de unos 33 dB, por debajo del nivel de una conversación en voz baja.

    ¿Sirve de algo si la ventana cierra mal?

    No. El vidrio acústico solo rinde si la carpintería es estanca: una junta gastada o un sellado deficiente contra la obra anulan buena parte de la mejora.

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