Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad
Ventana de PVC fija de una hoja en azul RAL 5011 con vidrio doble bajo emisivo 4/16/4 y con persiana motorizada
Hablamos de un paño que no abre, pensado para dar luz y aislar sin ventilar, en Azul RAL 5011 y el estándar actual: dos lunas, cámara de 16 mm y capa de baja emisividad. Es una de las combinaciones que el configurador permite montar sobre el perfil VEKA Softline 82, con fabricación a medida y precio cerrado al instante.
Cómo abre
Una ventana fija no lleva herrajes ni junquillos móviles, así que todo el hueco trabaja como un único paño aislante. Al no existir hoja practicable desaparecen las dos juntas de goma que en una ventana convencional son el punto más débil del cerramiento, y con ellas desaparece también la principal vía de infiltración de aire. Es la configuración con mejor comportamiento térmico de todo el catálogo y, a la vez, la más barata: se ahorra el herraje completo.
La ausencia de hoja permite reducir el perfil visible al mínimo, de modo que la superficie acristalada gana entre un doce y un dieciocho por ciento frente al mismo hueco resuelto con una hoja practicable. En estancias donde la luz importa más que la ventilación (cajas de escalera, huecos altos de doble altura, paños laterales de una corredera) esa diferencia se nota de forma inmediata.
El acristalamiento
Cuatro milímetros de vidrio, dieciséis de cámara y otros cuatro de vidrio. La cifra que importa no está en esos números sino en la capa invisible de óxidos metálicos depositada sobre la cara interior de la luna exterior: el bajo emisivo devuelve hacia dentro la radiación infrarroja que emiten los cuerpos calientes de la habitación, en lugar de dejarla escapar por el cristal.
La cámara de dieciséis milímetros no es casual: es el espesor donde el argón que la rellena alcanza su mínimo de conductividad. Por debajo conduce más por proximidad entre lunas y por encima aparecen corrientes de convección dentro de la propia cámara, así que ampliarla no mejora nada.
La persiana
El motor tubular va alojado dentro del propio eje de la persiana y se acciona desde un interruptor de pared. Al desaparecer la cinta desaparece también el hueco por el que esa cinta entraba al cajón, que es una de las infiltraciones de aire más tontas y más habituales de una fachada.
Los finales de carrera se ajustan una sola vez en el montaje y a partir de ahí la persiana para siempre en el mismo punto, sin el desgaste progresivo que va desajustando un recogedor manual. Un motor tubular de calidad se dimensiona para unos quince mil ciclos, del orden de veinte años a dos maniobras diarias.
La seguridad
El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.
Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.
El reparto del hueco
Con una sola hoja no existe el punto débil de cualquier carpintería multihoja: el encuentro central entre paños. El cierre se produce contra el marco en todo el perímetro y el herraje trabaja sobre un único bastidor, de modo que la estanqueidad al aire y al agua es la mejor que puede dar el sistema.
Una hoja única admite además cristales de mayor espesor sin castigar el herraje, porque todo el peso se reparte entre dos o tres bisagras bien dimensionadas en lugar de repartirse entre mecanismos de varios paños. Es la configuración que se elige cuando el hueco es estrecho y se quiere la máxima superficie de vidrio sobre el mínimo perfil.
El acabado
Funciona bien en fachadas blancas de costa y en arquitectura de línea marinera, donde el azul tiene una lógica propia que no es solo decorativa. Sobre fachada gris o de hormigón visto, en cambio, tiende a perderse y acaba pareciendo un negro sucio.
Es un color de baja rotación, lo que en la práctica significa plazos de fabricación algo más largos que los tonos habituales y poca probabilidad de encontrar perfil en almacén.
Cómo encaja todo junto
En un paño fijo hablar de hojas es una convención: no hay bastidor móvil, el vidrio va calzado directamente contra el marco, y eso es precisamente lo que le da su aislamiento y su precio.
Ficha técnica
- Sistema
- VEKA Softline 82, 6 cámaras
- Hoja
- Paño fijo, sin herraje
- Hojas
- 1
- Acabado
- Foliado RAL 5011 (azul acero)
- Acristalamiento
- Doble 4/16/4 bajo emisivo, argón
- Persiana
- Monoblock aluminio con motor tubular
- Seguridad
- Cierre perimetral estándar
- Transmitancia del vidrio
- 1,1 W/m²K
- Aislamiento acústico
- 32 dB
- Fabricación
- A medida, 21 días
Preguntas frecuentes
¿Por qué aísla mejor que una practicable?
Porque no tiene juntas móviles. Las dos gomas de compresión de una hoja practicable son el punto por donde más aire se infiltra con el paso de los años; una fija sencillamente no las lleva.
¿Una ventana fija se puede abrir para limpiarla?
No. El paño va calzado y sellado contra el marco, sin herrajes. Si el cristal no queda accesible desde fuera, lo razonable es reservar una hoja practicable contigua para el mantenimiento.
Otras opciones de esta misma apertura
Mismo tipo de apertura y mismo número de hojas, cambiando acabado, vidrio, persiana o seguridad.
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