Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad
Ventana de PVC fija de dos hojas en gris antracita RAL 7016 con vidrio doble bajo emisivo 4/16/4 y con persiana motorizada
Una ventana con un paño que no abre, pensado para dar luz y aislar sin ventilar, en acabado Gris antracita RAL 7016 y el estándar actual: dos lunas, cámara de 16 mm y capa de baja emisividad. Cada unidad se fabrica para su hueco: aquí abajo tienes el configurador con las medidas reales y el precio en pantalla antes de encargar.
Cómo abre
Una ventana fija no lleva herrajes ni junquillos móviles, así que todo el hueco trabaja como un único paño aislante. Al no existir hoja practicable desaparecen las dos juntas de goma que en una ventana convencional son el punto más débil del cerramiento, y con ellas desaparece también la principal vía de infiltración de aire. Es la configuración con mejor comportamiento térmico de todo el catálogo y, a la vez, la más barata: se ahorra el herraje completo.
Conviene tener presente lo obvio: una ventana fija no se limpia por dentro. Antes de decidirla hay que comprobar que el cristal quede accesible desde el exterior o que el hueco esté a una altura que no exija mantenimiento frecuente. En rehabilitación es habitual combinar un paño fijo grande con una hoja practicable pequeña al lado, que resuelve la limpieza y la ventilación sin renunciar a la luz.
La seguridad
El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.
Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.
El reparto del hueco
Dos hojas reparten el hueco en dos paños de anchura manejable, lo que mantiene el peso de cada bastidor dentro de lo que un herraje estándar soporta con holgura. Es el reparto habitual a partir de un metro de ancho: por encima de esa medida una hoja única se vuelve pesada de manejar y empieza a exigir herrajes reforzados.
El encuentro entre las dos hojas se resuelve de dos maneras y conviene saber cuál se está comprando. Con junquillo central fijo el cierre es más firme y más barato, pero queda un perfil vertical en mitad del hueco; con hoja pasiva (el sistema llamado de inversor) ese perfil desaparece al abrir las dos hojas y el hueco queda completamente despejado, que es lo que se busca en una salida a terraza.
El acabado
Sobre PVC se consigue por foliado, una lámina acrílica termoadherida al perfil en autoclave. Las láminas actuales llevan pigmentos de reflexión infrarroja que rebajan la absorción de calor respecto a un lacado convencional del mismo tono, precisamente para contener la dilatación del perfil en fachadas expuestas.
Conviene aceptar lo que implica un color oscuro: el perfil trabaja más caliente y la carpintería exige refuerzo interior de acero en todas las hojas, no solo en las grandes. Los fabricantes serios lo montan de serie en los acabados oscuros; es la comprobación que merece la pena hacer antes de comparar dos presupuestos por el precio.
El acristalamiento
Cuatro milímetros de vidrio, dieciséis de cámara y otros cuatro de vidrio. La cifra que importa no está en esos números sino en la capa invisible de óxidos metálicos depositada sobre la cara interior de la luna exterior: el bajo emisivo devuelve hacia dentro la radiación infrarroja que emiten los cuerpos calientes de la habitación, en lugar de dejarla escapar por el cristal.
La cámara de dieciséis milímetros no es casual: es el espesor donde el argón que la rellena alcanza su mínimo de conductividad. Por debajo conduce más por proximidad entre lunas y por encima aparecen corrientes de convección dentro de la propia cámara, así que ampliarla no mejora nada.
La persiana
Los finales de carrera se ajustan una sola vez en el montaje y a partir de ahí la persiana para siempre en el mismo punto, sin el desgaste progresivo que va desajustando un recogedor manual. Un motor tubular de calidad se dimensiona para unos quince mil ciclos, del orden de veinte años a dos maniobras diarias.
Es la opción indicada cuando la persiana es grande y pesada, cuando el hueco queda detrás de un mueble o una encimera, y en cualquier situación donde subir cuatro metros cuadrados de lama de aluminio con una cinta deja de ser razonable. Requiere previsión de instalación eléctrica hasta el cajón.
Ficha técnica
- Sistema
- VEKA Softline 82, 6 cámaras
- Hoja
- Paño fijo, sin herraje
- Hojas
- 2
- Acabado
- Foliado RAL 7016 (gris antracita)
- Acristalamiento
- Doble 4/16/4 bajo emisivo, argón
- Persiana
- Monoblock aluminio con motor tubular
- Seguridad
- Cierre perimetral estándar
- Transmitancia del vidrio
- 1,1 W/m²K
- Aislamiento acústico
- 32 dB
- Fabricación
- A medida, 21 días
Preguntas frecuentes
¿Por qué aísla mejor que una practicable?
Porque no tiene juntas móviles. Las dos gomas de compresión de una hoja practicable son el punto por donde más aire se infiltra con el paso de los años; una fija sencillamente no las lleva.
¿Una ventana fija se puede abrir para limpiarla?
No. El paño va calzado y sellado contra el marco, sin herrajes. Si el cristal no queda accesible desde fuera, lo razonable es reservar una hoja practicable contigua para el mantenimiento.
Otras opciones de esta misma apertura
Mismo tipo de apertura y mismo número de hojas, cambiando acabado, vidrio, persiana o seguridad.
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