Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad
Ventana de PVC fija de dos hojas en blanco con vidrio de control solar y con persiana motorizada
Esta configuración resuelve el hueco con un paño que no abre, pensado para dar luz y aislar sin ventilar, acabado Blanco y capa selectiva que deja entrar la luz y frena el calor del sol. Se fabrica a medida sobre perfil VEKA Softline 82 y el precio se calcula con tus milímetros exactos, sin tramos ni redondeos.
Cómo abre
La ausencia de hoja permite reducir el perfil visible al mínimo, de modo que la superficie acristalada gana entre un doce y un dieciocho por ciento frente al mismo hueco resuelto con una hoja practicable. En estancias donde la luz importa más que la ventilación (cajas de escalera, huecos altos de doble altura, paños laterales de una corredera) esa diferencia se nota de forma inmediata.
Conviene tener presente lo obvio: una ventana fija no se limpia por dentro. Antes de decidirla hay que comprobar que el cristal quede accesible desde el exterior o que el hueco esté a una altura que no exija mantenimiento frecuente. En rehabilitación es habitual combinar un paño fijo grande con una hoja practicable pequeña al lado, que resuelve la limpieza y la ventilación sin renunciar a la luz.
El acabado
El blanco es el único acabado en el que el PVC va en su color de masa: el perfil se extruye ya blanco y no lleva lámina decorativa por encima. Eso tiene una consecuencia práctica que ningún otro color comparte: un arañazo no descubre nada distinto debajo, porque debajo hay más blanco.
Al reflejar la mayor parte de la radiación solar, el perfil apenas se calienta en fachada sur. Un marco blanco rara vez supera los cuarenta grados a pleno sol de agosto, mientras que uno oscuro pasa sin dificultad de los setenta; esa diferencia de dilatación es la razón por la que el blanco es el acabado que menos exige al refuerzo interior y el que mejor envejece en climas de mucho sol.
El acristalamiento
El control solar trabaja sobre un problema que el bajo emisivo no resuelve: el calor que entra, no el que se escapa. Una capa selectiva depositada sobre la luna exterior refleja buena parte de la radiación infrarroja del sol mientras deja pasar la luz visible, de modo que la habitación se ilumina sin recalentarse.
La cifra que hay que mirar es el factor solar, el porcentaje de energía del sol que acaba dentro. Un vidrio normal ronda el 0,60 y uno de control solar baja a 0,35 o menos: en una fachada sur o suroeste con mucho paño acristalado, esa diferencia decide si el aire acondicionado arranca a las once de la mañana o a las cinco de la tarde.
La persiana
El motor tubular va alojado dentro del propio eje de la persiana y se acciona desde un interruptor de pared. Al desaparecer la cinta desaparece también el hueco por el que esa cinta entraba al cajón, que es una de las infiltraciones de aire más tontas y más habituales de una fachada.
Los finales de carrera se ajustan una sola vez en el montaje y a partir de ahí la persiana para siempre en el mismo punto, sin el desgaste progresivo que va desajustando un recogedor manual. Un motor tubular de calidad se dimensiona para unos quince mil ciclos, del orden de veinte años a dos maniobras diarias.
La seguridad
El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.
Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.
El reparto del hueco
Dos hojas reparten el hueco en dos paños de anchura manejable, lo que mantiene el peso de cada bastidor dentro de lo que un herraje estándar soporta con holgura. Es el reparto habitual a partir de un metro de ancho: por encima de esa medida una hoja única se vuelve pesada de manejar y empieza a exigir herrajes reforzados.
El encuentro entre las dos hojas se resuelve de dos maneras y conviene saber cuál se está comprando. Con junquillo central fijo el cierre es más firme y más barato, pero queda un perfil vertical en mitad del hueco; con hoja pasiva (el sistema llamado de inversor) ese perfil desaparece al abrir las dos hojas y el hueco queda completamente despejado, que es lo que se busca en una salida a terraza.
Ficha técnica
- Sistema
- VEKA Softline 82, 6 cámaras
- Hoja
- Paño fijo, sin herraje
- Hojas
- 2
- Acabado
- PVC blanco en masa
- Acristalamiento
- Control solar, factor solar ≈ 0,35
- Persiana
- Monoblock aluminio con motor tubular
- Seguridad
- Cierre perimetral estándar
- Transmitancia del vidrio
- 1,0 W/m²K
- Aislamiento acústico
- 33 dB
- Fabricación
- A medida, 21 días
Preguntas frecuentes
¿Por qué aísla mejor que una practicable?
Porque no tiene juntas móviles. Las dos gomas de compresión de una hoja practicable son el punto por donde más aire se infiltra con el paso de los años; una fija sencillamente no las lleva.
¿Una ventana fija se puede abrir para limpiarla?
No. El paño va calzado y sellado contra el marco, sin herrajes. Si el cristal no queda accesible desde fuera, lo razonable es reservar una hoja practicable contigua para el mantenimiento.
Otras opciones de esta misma apertura
Mismo tipo de apertura y mismo número de hojas, cambiando acabado, vidrio, persiana o seguridad.
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