Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad
Ventana de PVC fija de dos hojas en blanco con vidrio doble reforzado 6/20/6 y con persiana motorizada
Hablamos de un paño que no abre, pensado para dar luz y aislar sin ventilar, en Blanco y lunas de 6 mm y cámara de 20: más masa, más aislamiento y más rigidez. Es una de las combinaciones que el configurador permite montar sobre el perfil VEKA Softline 82, con fabricación a medida y precio cerrado al instante.
Cómo abre
Una ventana fija no lleva herrajes ni junquillos móviles, así que todo el hueco trabaja como un único paño aislante. Al no existir hoja practicable desaparecen las dos juntas de goma que en una ventana convencional son el punto más débil del cerramiento, y con ellas desaparece también la principal vía de infiltración de aire. Es la configuración con mejor comportamiento térmico de todo el catálogo y, a la vez, la más barata: se ahorra el herraje completo.
La ausencia de hoja permite reducir el perfil visible al mínimo, de modo que la superficie acristalada gana entre un doce y un dieciocho por ciento frente al mismo hueco resuelto con una hoja practicable. En estancias donde la luz importa más que la ventilación (cajas de escalera, huecos altos de doble altura, paños laterales de una corredera) esa diferencia se nota de forma inmediata.
El reparto del hueco
Dos hojas reparten el hueco en dos paños de anchura manejable, lo que mantiene el peso de cada bastidor dentro de lo que un herraje estándar soporta con holgura. Es el reparto habitual a partir de un metro de ancho: por encima de esa medida una hoja única se vuelve pesada de manejar y empieza a exigir herrajes reforzados.
El encuentro entre las dos hojas se resuelve de dos maneras y conviene saber cuál se está comprando. Con junquillo central fijo el cierre es más firme y más barato, pero queda un perfil vertical en mitad del hueco; con hoja pasiva (el sistema llamado de inversor) ese perfil desaparece al abrir las dos hojas y el hueco queda completamente despejado, que es lo que se busca en una salida a terraza.
El acabado
El blanco es el único acabado en el que el PVC va en su color de masa: el perfil se extruye ya blanco y no lleva lámina decorativa por encima. Eso tiene una consecuencia práctica que ningún otro color comparte: un arañazo no descubre nada distinto debajo, porque debajo hay más blanco.
Al reflejar la mayor parte de la radiación solar, el perfil apenas se calienta en fachada sur. Un marco blanco rara vez supera los cuarenta grados a pleno sol de agosto, mientras que uno oscuro pasa sin dificultad de los setenta; esa diferencia de dilatación es la razón por la que el blanco es el acabado que menos exige al refuerzo interior y el que mejor envejece en climas de mucho sol.
El acristalamiento
Subir las lunas de cuatro a seis milímetros y la cámara de dieciséis a veinte añade masa al conjunto, y la masa es lo que frena tanto el calor como el ruido. La mejora térmica respecto al 4/16/4 es modesta, una décima de W/m²K, pero la acústica sí se nota: unos tres decibelios, que en escala logarítmica es casi la mitad de energía sonora.
La razón de fondo para pedirlo suele ser otra: la rigidez. En hojas grandes, a partir de metro y medio de lado, una luna de cuatro milímetros empieza a flectar de forma visible y a deformar los reflejos. Seis milímetros mantienen el paño plano y evitan ese efecto de espejo ondulado que delata un vidrio demasiado fino para su tamaño.
La persiana
Los finales de carrera se ajustan una sola vez en el montaje y a partir de ahí la persiana para siempre en el mismo punto, sin el desgaste progresivo que va desajustando un recogedor manual. Un motor tubular de calidad se dimensiona para unos quince mil ciclos, del orden de veinte años a dos maniobras diarias.
Es la opción indicada cuando la persiana es grande y pesada, cuando el hueco queda detrás de un mueble o una encimera, y en cualquier situación donde subir cuatro metros cuadrados de lama de aluminio con una cinta deja de ser razonable. Requiere previsión de instalación eléctrica hasta el cajón.
La seguridad
El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.
Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.
Ficha técnica
- Sistema
- VEKA Softline 82, 6 cámaras
- Hoja
- Paño fijo, sin herraje
- Hojas
- 2
- Acabado
- PVC blanco en masa
- Acristalamiento
- Doble 6/20/6 reforzado, argón
- Persiana
- Monoblock aluminio con motor tubular
- Seguridad
- Cierre perimetral estándar
- Transmitancia del vidrio
- 1,0 W/m²K
- Aislamiento acústico
- 35 dB
- Fabricación
- A medida, 21 días
Preguntas frecuentes
¿Por qué aísla mejor que una practicable?
Porque no tiene juntas móviles. Las dos gomas de compresión de una hoja practicable son el punto por donde más aire se infiltra con el paso de los años; una fija sencillamente no las lleva.
¿Una ventana fija se puede abrir para limpiarla?
No. El paño va calzado y sellado contra el marco, sin herrajes. Si el cristal no queda accesible desde fuera, lo razonable es reservar una hoja practicable contigua para el mantenimiento.
Otras opciones de esta misma apertura
Mismo tipo de apertura y mismo número de hojas, cambiando acabado, vidrio, persiana o seguridad.
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Blanco
Doble 4/16/4 bajo emisivo
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Blanco
Doble 4/16/4 bajo emisivo
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Sin persiana -
Blanco
Doble 4/16/4 bajo emisivo
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Doble 4/16/4 bajo emisivo
Monoblock aluminio manual -
Blanco
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Monoblock aluminio manual