Veka · Perfil de 6 cámaras y 82 mm de profundidad
Ventana de PVC fija de cuatro hojas en negro RAL 9005 con vidrio laminado de seguridad 33.1 y con persiana motorizada
Hablamos de un paño que no abre, pensado para dar luz y aislar sin ventilar, en Negro RAL 9005 y dos láminas unidas por butiral: no se desprende ni deja pasar. Es una de las combinaciones que el configurador permite montar sobre el perfil VEKA Softline 82, con fabricación a medida y precio cerrado al instante.
Cómo abre
Una ventana fija no lleva herrajes ni junquillos móviles, así que todo el hueco trabaja como un único paño aislante. Al no existir hoja practicable desaparecen las dos juntas de goma que en una ventana convencional son el punto más débil del cerramiento, y con ellas desaparece también la principal vía de infiltración de aire. Es la configuración con mejor comportamiento térmico de todo el catálogo y, a la vez, la más barata: se ahorra el herraje completo.
La ausencia de hoja permite reducir el perfil visible al mínimo, de modo que la superficie acristalada gana entre un doce y un dieciocho por ciento frente al mismo hueco resuelto con una hoja practicable. En estancias donde la luz importa más que la ventilación (cajas de escalera, huecos altos de doble altura, paños laterales de una corredera) esa diferencia se nota de forma inmediata.
El acabado
El negro RAL 9005 es la elección de quien quiere que el hueco se lea como una línea dibujada sobre la fachada. Funciona especialmente bien en la estética industrial de retícula fina y en rehabilitaciones donde el marco debe recordar a la carpintería metálica original sin renunciar al aislamiento del PVC.
Es el acabado que más radiación absorbe de todo el catálogo, y eso hay que dimensionarlo. En orientación sur o suroeste el perfil puede pasar de los setenta y cinco grados en verano, con la dilatación que corresponde; el refuerzo interior de acero deja de ser opcional y las hojas de gran formato piden un estudio específico.
El acristalamiento
El 33.1 son dos lunas de tres milímetros unidas por una lámina de butiral de polivinilo. Al romperse, los fragmentos quedan adheridos al butiral en lugar de caer: el vidrio se agrieta pero el paño sigue en su sitio, cerrando el hueco. De ahí vienen sus dos funciones, que son distintas aunque se compren juntas.
La primera es de seguridad de uso. En un hueco a ras de suelo, en una barandilla acristalada o en cualquier paño donde alguien pueda caer contra el cristal, el laminado es lo que evita el corte grave; el Código Técnico lo exige precisamente en esas situaciones y no es una recomendación, es obligación.
Añade además un filtro ultravioleta casi total, del orden del noventa y nueve por ciento, que es la razón por la que se recomienda en estancias con parqué, tapicerías o cuadros que se decoloran con los años.
La persiana
El motor tubular va alojado dentro del propio eje de la persiana y se acciona desde un interruptor de pared. Al desaparecer la cinta desaparece también el hueco por el que esa cinta entraba al cajón, que es una de las infiltraciones de aire más tontas y más habituales de una fachada.
Los finales de carrera se ajustan una sola vez en el montaje y a partir de ahí la persiana para siempre en el mismo punto, sin el desgaste progresivo que va desajustando un recogedor manual. Un motor tubular de calidad se dimensiona para unos quince mil ciclos, del orden de veinte años a dos maniobras diarias.
La seguridad
El herraje de serie cierra con varios puntos repartidos por el perímetro de la hoja, accionados a la vez desde la manilla. No está certificado frente a intento de intrusión, pero cumple su función: sujetar la hoja contra las juntas de forma uniforme para que la ventana selle bien y no se descuelgue con los años.
Es la opción sensata en huecos que no son accesibles desde la calle ni desde un patio, un tejado contiguo o una terraza vecina. Subir de nivel de seguridad en una tercera planta sin acceso exterior es gastar dinero en una barrera que nadie va a intentar cruzar.
El reparto del hueco
Cuatro hojas son territorio de corredera sobre dos carriles, con dos paños por guía que se recogen a los lados y dejan libre la mitad del hueco. Es la configuración de las salidas grandes a terraza o jardín, donde el frente supera con facilidad los dos metros y medio.
A esta escala el perfil deja de ser un detalle. Cada hoja necesita refuerzo interior de acero galvanizado para no flectar por su propio peso, y el carril inferior tiene que estar bien asentado sobre el forjado, porque soporta la carga de los cuatro bastidores. Un montaje descuidado en un hueco de este tamaño se manifiesta al cabo de un par de años en forma de hojas que rozan.
Ficha técnica
- Sistema
- VEKA Softline 82, 6 cámaras
- Hoja
- Paño fijo, sin herraje
- Hojas
- 4
- Acabado
- Foliado RAL 9005 (negro)
- Acristalamiento
- Laminado de seguridad 33.1
- Persiana
- Monoblock aluminio con motor tubular
- Seguridad
- Cierre perimetral estándar
- Transmitancia del vidrio
- 1,1 W/m²K
- Aislamiento acústico
- 35 dB
- Fabricación
- A medida, 21 días
Preguntas frecuentes
¿Una ventana fija se puede abrir para limpiarla?
No. El paño va calzado y sellado contra el marco, sin herrajes. Si el cristal no queda accesible desde fuera, lo razonable es reservar una hoja practicable contigua para el mantenimiento.
¿Por qué aísla mejor que una practicable?
Porque no tiene juntas móviles. Las dos gomas de compresión de una hoja practicable son el punto por donde más aire se infiltra con el paso de los años; una fija sencillamente no las lleva.
Otras opciones de esta misma apertura
Mismo tipo de apertura y mismo número de hojas, cambiando acabado, vidrio, persiana o seguridad.
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